Monte Pinatubo

La erupción del volcán Pinatubo fue un desastre importante ocurrido en Filipinas en el año 1991 a escasas dos horas en coche de Manila, cerca de numerosas poblaciones, bases militares, y que provocó cuantiosas pérdidas materiales y humanas.

Erupción del Pinatubo

Sin embargo, la transformación del monte Pinatubo en volcán también tuvo otras consecuencias. Por un lado ayudó a “invitar” a los americanos a llevarse sus bases -Clark and Subic- a otro lado. Por el otro creó un importante negocio turístico que hoy en día emplea a cientos de familias de la zona (solamente guías turísticos que nos acompañarán hasta la cima, hay 440), pero a costa de destruir la pujante economía local previa a la erupción.

La visita al monte Pinatubo es un viaje de un día, que se puede hacer muy fácilmente desde Manila. Se sale de Manila muy temprano, hacia las 3:00 AM o antes, y se regresa hacia las 8:00 PM. El viaje es un poco una paliza, por lo de levantarse tan temprano y por los cambios de medios de transporte necesarios. El “proceso” es tal que: 2 h en autobús + 30’ jeepney/trycycle/4×4 + 1h en 4×4… y después casi 3h de caminata, cuesta arriba, hasta llegar al lago formado en el monte Pinatubo donde estaba el cráter del volcán.

La inevitabilidad del 4×4

Varias compañías de autobús cubren el trayecto Manila-Capas, a mi me gusta Victory Liner (Pasay, en EDSA) ya que tiene wifi gratuito y la estación es más limpia y ordenada de lo que es habitual. El autobús que va a Baguio pasa por Capas, y podemos pedirle al asistente del conductor que nos avise al llegar al lugar. Allí podemos tomar un triciclo hasta Santa Juliana (donde empieza la aventura en sí). También podemos acordar con el 4×4 que tomaremos en Santa Juliana que nos recoja en Capas. El triciclo ida-vuelta anda entre los 600-1,000 php según habilidad negociadora, y el 4×4 nos cobrará por el extra Santa Juliana-Capas-Santa Juliana, ida y vuelta, también 1,000 php. Si vamos en grupo está claro cual será nuestra preferencia😉

En Santa Juliana, una vez pagado el peaje en la oficina turística, empieza el trayecto de 1h en 4×4 a través de un paisaje extraordinario con montañas, riachuelos, y , mucha, mucha ceniza volcánica. Acabaremos el viaje con la cara como en un día de playa de mucho viento. Después del viaje en 4×4 empieza el paseillo, es aconsejable llevar calzado cómodo, preferiblemente abierto, y preparados para mojar los pies.

Así se muestra a lo lejos el Pinatubo al comienzo de la caminata.

En el camino, además del fantástico paisaje, también tendremos ocasión de ver a los habitantes originarios de la zona, la tribu Aeta, cazadores- recolectores, que continúan su día a día impertérritos al paso de los visitantes. Es interesante verlos cazar (¡y preparar el famoso  adobo de mono!), cocinar, o preparar improvisados techos para pasar la noche. Durante el trayecto también es posible ver a sus niños aquí y allá, sentados esperando la vuelta de sus padres al final del día.

Niños aeta.

La caminata de tres horas es, de hecho, lo mejor del viaje, una vez en la cima del Pinatubo y tomadas las fotos de rigor no hay demasiado que hacer allí más que sentarse, y descansar. La parte del lago a la que se llega está abarrotada de gente, y aunque hay algunas casetas y árboles alrededor es difícil encontrar alguna sombra “libre”. Esta zona del lago tiene una pequeña playa con arena y mucha gente se baña en sus aguas azules -¿qué elemento químico será?…

El lago Pinatubo.

Por 350 php/persona se puede tomar una barca para ir al otro lado del lago, donde hay muchísima menos gente, más tranquilo para sentarse y relajarse… y donde el agua y la arena están casi en ebullición debido a la cercanía del magna con la superficie, mejor no caminar descalzo por la arena, como la rianxeira. ¡A disfrutar! (y que nadie se olvide de llevar varios litros de agua y protector solar).

Imagen de la otra ribera del lago.

La mejor imagen del Pinatubo es la que se observa nada más llegar al final de viaje, una vez acabado el paseo de casi tres horas. El antiguo volcán se muestra de repente al final del viaje. Esta imagen quien quiera descubrirla tendrá que someterse al viaje🙂

Nota: los guías que nos acompañarán  a la cima se van turnando para llevar gente al Pinatubo. Como son tantos, a veces sólo trabajan una vez a la semana. Al contrario que los taxistas de Manila, que son como las gaviotas, a éstos guías sí que está bien dejarles una buena propina

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Vigan

 Desde el momento en que uno aterriza en Filipinas Vigan se convierte en destino prioritario por la cantidad de referencias que sobre este lugar hacen los compañeros filipinos. Situada en Ilocos Sur, al norte de Luzón, es conocida por su fuerte herencia colonial. A unas 8 horas en autobús desde Manila (Partas bus ofrece el mejor servicio), la mejor opción parece volar -una hora- hasta Laoag, en Ilocos Norte, y desde allí tomar otro Partas bus por dos horas hasta Vigan. El precio del viaje es prácticamente el mismo (entre 1,500 y 2,000 pesos) si uno compra el billete de avión con tiempo, y siempre es mejor llegar descansado a visitar un lugar.

Catedral de Vigan

La catedral de Vigan, llamada Catedral Metropolitana de San Paúl, es un ejemplo de estilo “barroco terremoto”. Este estilo se caracteriza por la fuerte presencia de contrafuertes en la estructura arquitectónica. La razón de la inclusión de estos elementos fue para proteger estas construcciones de la frecuente presencia de terremotos. La catedral en sí no es ninguna belleza, ni interior, ni exterior. A veinte metros se sitúa la torre del campanario, en una estructura separada del edificio principal. Esta particularidad es también debida a la presencia de frecuentes movimientos telúricos, así si un movimiento sísmico derribaba uno de los edificios el otro tenía más posibilidades de mantenerse en pie por sí solo.

Crisologo Street

La catedral se sitúa en la plaza Burgos, y desde esta plaza se puede acceder al Museo Segovia y al Palacio de la Archidiósecis de Nueva Segovia. También al lado de esta plaza comienza la calle Crisologo, conocida como la calle adoquinada -aunque no está compuesta de verdaderos adoquines. En esta calle el único medio de transporte permitido además del pedestre es el equino: en kalesa. Los coches de caballos todavía conservan el nombre de la época colonial, y por unos 150 php uno puede reservarse un tour por los lugares más importantes de Vigan. Yo he preferido caminar, ya que especialmente en la calle Crisologo lo que apetece es pararse en cada una de las numerosas tiendecitas que venden antigüedades, manualidades en madera, etc.

 Esta calle, que es la principal atracción turística deVigan, no es en realidad muy larga, uno la puede recorrer en una media hora, incluso parando en todas las tiendas. Su particularidad es que conserva las casas de factura colonial de la época hispana. Sin embargo yo no conseguí entrar en ninguna, y aquí sí que la visita me defraudó un poco. La única casa a la que logré acceder fue la mansión Syquia, antiguo hogar de la mujer del Presidente Quirino. Sin embargo, esta casa, deshabitada hoy en día y convertida en un desvencijado museo, presenta un estado bastante malo de conservación, con colchones por aquí y por allá, todo en un estado bastante lamentable, una verdadera casa abandonada. Además, muy poca información se puede recabar de una visita a la mansión, a no ser que uno tenga la suerte de que el cuidador de la casa -un anciano muy amable- esté a mano y sin nada que hacer, entonces se puede proceder al interrogatorio de rigor🙂

Personalmente, si quisiera visitar una de estas casas de la época colonial, aconsejo el pueblo de Taal, a unas dos horas de Manila. Este pueblo cuenta con casas de la misma época y estilo, habitadas y/o en buen estado de conservación, y que además se pueden visitar. En Vigan tiene fama la casa Quema, pero cuando intenté acceder a ella estaba cerrada y no había trazas de que estuviera abierta recientemente al público.

Coche en el que Mr. Crisologo fue tiroteado -sin acierto, para su fortuna

 Cerca de la calle Crisólogo se encuentra el museo con el mismo nombre, que explica -de manera desordenada y confusa- la vida del póstumo Vicente Crisologo desde la casa en la que residió. Decía alguien -no recuerdo quien- que viendo la librería de un hombre uno puede imaginarse como es esta persona. Bueno, de los libros que vi allí sólo me llevaría “La buena tierra” de Pearl S. Buck. De sus libros y de los numerosos recortes de prensa que descansan en las paredes uno concluye que Mr. Crisologo fue un destacado congresista filipino, americanófilo, amante de las armas y de la inclusión de la disciplina militar en la vida pública y en las universidades.

 Un amigo me dijo que era una buena idea acabar el día con la puesta de sol en playa Mindoro, y a buena fe que fue un gran consejo. Esta playa está cerca del aeropuerto de Vigan -nuevo a estrenar, otro aeropuerto peatonal más. Se trata de una solitaria y laaaaaarga playa con perfecta puesta de sol (orientada al Oeste, como debe ser). Un lugar tranquilo. El conductor del triciclo me indicó que Fort beach, un poco más alejada de Vigan, presentaba un paisaje todavía mejor, pero no tuve ocasión de comprobarlo.

 

En el camino de vuelta de la playa a Vigan uno puede visitar el “Hidden Garden” De Mr. Francis Flores (). Un lugar curioso, con un también curioso propietario, que es el lugar perfecto para acabar el viaje con una relajada cena en compañía de miles de plantas y flores, peces de colores, música new age y gente tranquila.

 P.S.: uno no debería irse de Vigan sin haber probado las “empanadas”, el poqui-poqui (berenjena, tomate, cebolla… en forma de tortilla francesa), y el kare-kare local!

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El «Pelayo», el acorazado español que aterrorizó a los Estados Unidos (artículo publicado en ABC.es)

Esta semana ABC ha publicado un interesantísimo artículo sobre el contragolpe planeado por el Gobierno turnista cuando la flota americana bloqueaba a la española en Cuba, y Dewey campaba a sus anchas por la Bahía de Manila.

* Texto extraído de http://www.abc.es

España estaba contra las cuerdas. A punto de perder sus últimas posesiones ultramarinas, a las puertas del «Desastre». Corría el mes de mayo de 1898. Las fuerzas del decadente imperio español combatían con suerte esquiva con las del rampante imperio yanqui. La marina estadounidense se enseñoreaba de las aguas de Cuba y en Cavite, Filipinas, las fuerzas del comodoro George Dewey desarbolaban las defensas hispanas. En tan adversas circunstancias, en el Ministerio de Marina español se ideó un arriesgado plan para tratar de revertir el curso de la guerra: golpear al enemigo en su propio territorio, enviar una flota a bombardear la mismísima costa este de los Estados Unidos.

En Norteamérica la contienda se entendía como camino de expansión, de ampliación del patrimonio. En España los círculos políticos e intelectuales creían que se luchaba por la misma supervivencia de la nación. Cuba y Filipinas no eran propiedades de España, eran parte sustancial de la misma. Lo había expresado el presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, en el Congreso cuando anunció que, en Cuba, España se dejaría «hasta el último hombre, hasta la última peseta». Aún sabiendo que la mermada España de finales del XIX se enfrentaba a un enemigo superior, Cánovas había dicho en 1896: «Si, desgraciadamente, un día el pueblo español creyere que la empresa (…) era superior a su conveniencia (…) yo habría dejado de ser hombre político para siempre jamás (…) acabando aquel día, probablemente, también mi vida personal». Cuba era para los españoles de entonces una cuestión de honor. Así que, imbuidos políticos y opinión pública en Madrid de una especie de espíritu quijotesco, se decidió intentar lo que la historiografía bautizó como «el contragolpe español». Mejor morir que perder la honra.

La única esperanza pasaba por dar un puñetazo en la mesa. Bloqueadas las fuerzas navales en Cuba y debeladas las de Filipinas, el Gobierno decidió jugarse el todo por el todo en una última baza y enviar una escuadra a atacar las mismas ciudades costeras de los Estados Unidos. Sería la del almirante Manuel de la Cámara y Livemoore la encargada de ejecutar tan peligroso cometido.

Imagen del acorazado Pelayo antes de zarpar

La misión era de lo más comprometida. Las mejores unidades disponibles de la Armada española tendrían que atravesar las aguas del Atlántico y adentrarse en los dominios del gigante para buscarle las cosquillas en sus propias barbas. Se pretendía obligar a Washington a un repliegue de sus fuerzas y así aliviar la presión sobre Cuba y Filipinas. La idea no era ni mucho menos descabellada. Desde que conoció los propósitos del Estado Mayor español, el Gobierno norteamericano ordenó que se dejaran de iluminar las ciudades de la costa este para dificultar el temido raid hispano. El miedo se apoderó de muchos estadounidenses.

Rumbo a los Estados Unidos zarpó una escuadra en la que formaron destructores de la «Clase Furor», veloces y bien artillados: los buques «Audaz», «Osado» y «Proserpina», que prestarían escolta a los cruceros auxiliares «Patriota» y «Meteoro» y el crucero «Carlos V». Pero la estrella de la flota era el poderoso acorazado «Pelayo», principal motivo para la preocupación de los mandos militares enemigos. El «Pelayo» y el «Carlos V» superaban por sí solos en potencia de fuego y tonelaje a toda la escuadra con la que Dewey combatía en Filipinas.

Las fuerzas de Cámara se dividieron en dos fracciones, una de las cuales debería navegar rumbo a Halifax, en Canadá, donde recibiría las instrucciones para lanzarse al ataque de las costas estadounidenses, con el objetivo preferente de la base naval de West Key. La segunda tendría como destino aguas brasileñas, desde las que se dedicaría a hostigar el tráfico mercante enemigo. Trabas británicas

Pero por más que el Gobierno español quisiera en último trance recurrir a lo que le quedaba de músculo naval, lo que nunca pudo superar fue su aislamiento internacional, lo que a la postre dejó el «contragolpe español» en simple amago. Las presiones y trabas de Gran Bretaña, que no deseaba que la contienda se extendiera al Atlántico entorpeciendo la navegación comercial y puso cuantas trabas pudo en los puertos bajo su control o influencia, dieron al traste con el proyecto. Así, antes de que las armas españolas pudieran siquiera asomarse a territorio enemigo, el Gobierno recibió las noticias de la alarmante situación en Filipinas y ordenó redirigir la flota hacia el archipiélago asiático, con la esperanza de forzar unas negociaciones que permitieran conservar al menos una parte del mismo. Pero tampoco en esto se tuvo éxito. El Gobierno egipcio, títere de Londres, no permitió a los buques españoles aprovisionarse de carbón en sus puertos, demostrando de nuevo la total orfandad internacional de la causa hispana en la guerra.

Quedó así truncado cualquier servicio que pudiera prestar el «Pelayo», un navío imponente al que los mandos estadounidenses tenían enorme respeto. El historiador Pablo de Azcárate cuenta en su libro «La guerra del 98» la «gran preocupación» que causaba a Dewey la eventual llegada al escenario filipino de «un buque como el “Pelayo”, superior a todos los que él tenía bajo su mando». La soledad diplomática española impidió que pudiera llegar a tiempo al teatro de operaciones.

La que era la última esperanza española se diluyó antes siquiera de que las armas que la sustentaban pudieran trabar combate, dando sentido a la queja del diputado Francisco Romero Robledo referida a la escuadra del almirante Cervera bloqueada en el puerto de Santiago de Cuba: «Las escuadras son para combatir (…) ¿Para qué nos sirven esas máquinas infernales que tantos sacrificios han costado al país?». No hubo contragolpe para España. Lo único que la historia le tenía deparado a España era el desastre.

 Fuente:

http://www.abc.es/20111123/archivo/abci-pelayo-acorazado-espanol-aterrorizo-201111221404.html

* (Pelayo) Fue el único acorazado español del siglo XIX hasta la conversión en acorazados costeros de las fragatas blindadas Numancia y Vitoria, y desde la baja de estas hasta la entrada de los acorazados Clase España, por lo que se le apodaba «el Solitario» y fue el buque más potente de la Armada durante muchos años.

Fuente:

http://es.wikipedia.org/wiki/Acorazado_Pelayo

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Life in Intramuros in the 19th Century

One of the controversial points confronting propaganda and facts is the one regarding the living standards of natives during the Spanish colony times. The idea of natives and Spanish living segregated following the Intramuros-Extramuros axis has been commonly spread. According to that theory, Spaniards would have lived in Intramuros, segregating locals to Extramuros.

Reality, however, was different. Nobody less suspicious of connivance with the Spaniards than the Governor General of British Hong Kong, in the 1870s, Sir John Bowring. Well known is the support British historically has given to its own former colony, and how British collaborated with the USA in the Spanish-American war in 1898.

However, Sir John Bowring reported:

“The lines separating entire classes and races, appeared to me less marked than in the Oriental colonies. I have seen on the same table, Spaniards, Metizos (Chinos cristianos) and Indios, priests and military. There is no doubt that having one Religion forms great bonding. And more so to the eyes of one that has been observing the repulsion and differences due to race in many parts of Asia. And from one (like myself) who knows that race is the great divider of society, the admirable contrast and exception to racial discrimination so markedly presented by the people of the Philippines is indeed admirable.”

“Credit is certainly due to Spain for having bettered the condition of a people who, though comparatively highly civilized, yet being continually distracted by petty wars, had sunk into a disordered and uncultivated state. The inhabitants of these beautiful Islands upon the whole, may well be considered to have lived as comfortably during the last hundred years, protected form all external enemies and governed by mild laws vis-a-vis those from any other tropical country under native or European sway, owing in some measure, to the frequently discussed peculiar (Spanish) circumstances which protect the interests of the natives.” (A visit to the Philippine islands, London, 1875).

This piece of his book shows that not only was not true that Filipinos were segregated to live outside Intramuros, but also that the coexistence of these two groups was further betther than told by the typical propaganda. It seems also that this coexistence had amazed Sir Bowring, probably used to witness worse living conditions for the locals in other European countries’ colonies like the British ones.

Sources:

This information was kindly shared by the Círculo Hispanofilipino.

 The book by Sir John Bowring can be downloaded here:

“A visit to the Philippine islands” (option 1)

“A visit to the Philippine islands” (option 2)

“A visit to the Philippine islands” (option 3)

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Lanzamiento de la edición crítica de “Noli me tangere” en el Instituto Cervantes de Manila

El 22 de noviembre, y en el año que se celebra el 150 aniversario del nacimiendo de José Rizal, el Instituto Cervantes de Manila lanza una edición crítica de ‘Noli me tangere’ con anotaciones del filólogo Isaac Donoso y prologada por Ambeth Ocampo.

El evento contará con la presencia Ocampo. Este historiador ha contribuido a acercar la historia filipina a sus conciudadanos a través de interesantes artículos en medios como el Inquirer, uno de los principales medios impresos del país.

Más información aquí.

 

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Exposición sobre José Rizal en la Biblioteca Nacional de España en Madrid

La exposición tendrá lugar entre el 30 de noviembre de 2011 y el 12 de febrero de 2012, en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España, en Madrid.

Más información en:

http://www.bne.es/es/Actividades/Proximaexpo/jrizal

 

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José Rizal

150 años de José Rizal

Llegar a Filipinas es entrar en el país de José Rizal Mercado, popularmente conocido como José Rizal, también cariñosamente llamado lolo (abuelo) Rizal. De su nacimiento se cumplen en 2011 ciento cincuenta años.

La vida de un héroe

Sin la intención de ser exhaustivo se podría decir que Rizal es conocido por haber escrito incendiarias novelas en las que denunciaba la situación de pobreza e indefensión que vivía el pueblo filipino en la segunda mitad del siglo XIX. Por aquel entonces Filipinas era todavía una colonia española, que sería posteriormente perdida en 1898, en el mismo año que se perdería Cuba.

 Sus libros inspiraron en cierta medida la revolución de los Katepunan.El autor estudió y ejerció como médico, viajó por Europa y América y cultivó amistad con otros importantes artistas filipinos de la época, como Juan Luna y Felix Hidalgo.

Los libros que alimentaron una revolución

Sus dos obras más conocidas fueron Noli mi tangere y El Filibusterismo, ambas escritas en español, y siendo la segunda una continuación de la primera hasta cierto punto. Rizal intentó escribir una gran novela en Tagalog, pero él mismo reconocería la dificultad de la empresa de escribir en una lengua que no era la propia, ya que había sido educado en el idioma español. Una tercera novela quedó por el camino y ya no pudo ser finalizada al ser el autor fusilado.

Rizal, el icono

En cada plaza de ayuntamiento en Filipinas hay una estatua de José Rizal, lo cual da una idea de la magnitud iconográfica del autor. En Manila hay un Rizal Park (también conocido como Luneta Park), que es el parque más grande de la ciudad y está localizado en la zona de la bahía, enfrente del histórico Intramuros y de la Galería Nacional de Arte y el Museo del Pueblo Filipino.

Monumento a José Rizal, en Luneta/Rizal Park

También en la enseñanza hay una asignatura dedicada específicamente a estudiar su obra. El establecimiento de esta asignatura supuso una importante lucha en la década de los cincuenta, recién alcanzada la independencia de los Estados Unidos, debido a la feroz oposición de la jerarquía católica por la crítica que de aquella hace el autor en la obra. Es conocida por la primera de las obras la figura del padre Dámaso, un clérigo que aprovecha su posición de poder para abusar inmoralmente de los parroquianos.

 Hoy en día la efigie de Rizal se encuentra en pósteres, camisetas y todo tipo de merchandising. Además abundan, con motivo del aniversario de su nacimiento, las exposiciones sobre el autor.

 Rizal, sujeto de propaganda

De José Rizal ha hecho uso la propaganda americana exagerando y falseando la opinión que aquel tenía sobre España. Rizal no odiaba a España, como aquellos se empeñaron en señalar. Rizal vivió durante una temporada en España donde cultivó un gran conocimiento del país y trabó amistad con importantes personajes de nuestra historia como el Presidente de la Primera República, Pi i Margall, y el escritor Miguel de Unamuno, entre otros, quienes a su vez trataron de interceder con el gobierno “turnista” para que evitaran su fusilamiento en 1986.

También tendría una buena relación con el capitán general de Manila, quien le advertiría sobre el peligro que corría ya que los dominicos estaban presionando al gobierno para que Rizal fuera aprehendido y fusilado.

Pero también la Iglesia Católica ha colaborado en engañar sobre ese supuesto odio de José Rizal hacia España. Con ello ha conseguido desviar la atención a la gran crítica que el autor hizo de esta religión en la figura del mencionado padre Dámaso.

Por si cabe alguna duda, hay que señalar que José Rizal fue aprisionado y posteriormente fusilado cuando se había embarcado voluntario en la marina de guerra española con destino a Cuba.

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