Vigan

 Desde el momento en que uno aterriza en Filipinas Vigan se convierte en destino prioritario por la cantidad de referencias que sobre este lugar hacen los compañeros filipinos. Situada en Ilocos Sur, al norte de Luzón, es conocida por su fuerte herencia colonial. A unas 8 horas en autobús desde Manila (Partas bus ofrece el mejor servicio), la mejor opción parece volar -una hora- hasta Laoag, en Ilocos Norte, y desde allí tomar otro Partas bus por dos horas hasta Vigan. El precio del viaje es prácticamente el mismo (entre 1,500 y 2,000 pesos) si uno compra el billete de avión con tiempo, y siempre es mejor llegar descansado a visitar un lugar.

Catedral de Vigan

La catedral de Vigan, llamada Catedral Metropolitana de San Paúl, es un ejemplo de estilo “barroco terremoto”. Este estilo se caracteriza por la fuerte presencia de contrafuertes en la estructura arquitectónica. La razón de la inclusión de estos elementos fue para proteger estas construcciones de la frecuente presencia de terremotos. La catedral en sí no es ninguna belleza, ni interior, ni exterior. A veinte metros se sitúa la torre del campanario, en una estructura separada del edificio principal. Esta particularidad es también debida a la presencia de frecuentes movimientos telúricos, así si un movimiento sísmico derribaba uno de los edificios el otro tenía más posibilidades de mantenerse en pie por sí solo.

Crisologo Street

La catedral se sitúa en la plaza Burgos, y desde esta plaza se puede acceder al Museo Segovia y al Palacio de la Archidiósecis de Nueva Segovia. También al lado de esta plaza comienza la calle Crisologo, conocida como la calle adoquinada -aunque no está compuesta de verdaderos adoquines. En esta calle el único medio de transporte permitido además del pedestre es el equino: en kalesa. Los coches de caballos todavía conservan el nombre de la época colonial, y por unos 150 php uno puede reservarse un tour por los lugares más importantes de Vigan. Yo he preferido caminar, ya que especialmente en la calle Crisologo lo que apetece es pararse en cada una de las numerosas tiendecitas que venden antigüedades, manualidades en madera, etc.

 Esta calle, que es la principal atracción turística deVigan, no es en realidad muy larga, uno la puede recorrer en una media hora, incluso parando en todas las tiendas. Su particularidad es que conserva las casas de factura colonial de la época hispana. Sin embargo yo no conseguí entrar en ninguna, y aquí sí que la visita me defraudó un poco. La única casa a la que logré acceder fue la mansión Syquia, antiguo hogar de la mujer del Presidente Quirino. Sin embargo, esta casa, deshabitada hoy en día y convertida en un desvencijado museo, presenta un estado bastante malo de conservación, con colchones por aquí y por allá, todo en un estado bastante lamentable, una verdadera casa abandonada. Además, muy poca información se puede recabar de una visita a la mansión, a no ser que uno tenga la suerte de que el cuidador de la casa -un anciano muy amable- esté a mano y sin nada que hacer, entonces se puede proceder al interrogatorio de rigor 🙂

Personalmente, si quisiera visitar una de estas casas de la época colonial, aconsejo el pueblo de Taal, a unas dos horas de Manila. Este pueblo cuenta con casas de la misma época y estilo, habitadas y/o en buen estado de conservación, y que además se pueden visitar. En Vigan tiene fama la casa Quema, pero cuando intenté acceder a ella estaba cerrada y no había trazas de que estuviera abierta recientemente al público.

Coche en el que Mr. Crisologo fue tiroteado -sin acierto, para su fortuna

 Cerca de la calle Crisólogo se encuentra el museo con el mismo nombre, que explica -de manera desordenada y confusa- la vida del póstumo Vicente Crisologo desde la casa en la que residió. Decía alguien -no recuerdo quien- que viendo la librería de un hombre uno puede imaginarse como es esta persona. Bueno, de los libros que vi allí sólo me llevaría “La buena tierra” de Pearl S. Buck. De sus libros y de los numerosos recortes de prensa que descansan en las paredes uno concluye que Mr. Crisologo fue un destacado congresista filipino, americanófilo, amante de las armas y de la inclusión de la disciplina militar en la vida pública y en las universidades.

 Un amigo me dijo que era una buena idea acabar el día con la puesta de sol en playa Mindoro, y a buena fe que fue un gran consejo. Esta playa está cerca del aeropuerto de Vigan -nuevo a estrenar, otro aeropuerto peatonal más. Se trata de una solitaria y laaaaaarga playa con perfecta puesta de sol (orientada al Oeste, como debe ser). Un lugar tranquilo. El conductor del triciclo me indicó que Fort beach, un poco más alejada de Vigan, presentaba un paisaje todavía mejor, pero no tuve ocasión de comprobarlo.

 

En el camino de vuelta de la playa a Vigan uno puede visitar el “Hidden Garden” De Mr. Francis Flores (). Un lugar curioso, con un también curioso propietario, que es el lugar perfecto para acabar el viaje con una relajada cena en compañía de miles de plantas y flores, peces de colores, música new age y gente tranquila.

 P.S.: uno no debería irse de Vigan sin haber probado las “empanadas”, el poqui-poqui (berenjena, tomate, cebolla… en forma de tortilla francesa), y el kare-kare local!

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